En Diálogo Psicología Málaga realizamos evaluaciones psicológicas completas para ayudarte a entender si detrás de años de ansiedad, agotamiento, sensación de diferencia o dificultad para encajar puede haber una forma neurodivergente de funcionar.
A veces llegas a los 25, 32, 45 o 60 años pensando que simplemente eres “demasiado intensa”, “muy despistado”, “muy sensible”, “rara”, “difícil”, “exagerado”, “poco constante” o “demasiado exigente”.
Y entonces empiezas a leer sobre autismo, TDAH, altas capacidades o neurodivergencias y algo hace clic.
No un clic de “me acabo de autodiagnosticar con un vídeo de Instagram”.
Un clic más profundo.
Como si alguien hubiera puesto palabras a cosas que llevas años intentando explicar.
La sensación de no funcionar igual que los demás.
El cansancio después de socializar.
La dificultad para sostener rutinas.
La necesidad de controlar mucho para no desbordarte.
La sensibilidad al ruido, a los cambios, a la incertidumbre.
La sensación de haber aprendido a parecer “normal”, pero pagando un precio enorme por dentro.
Y claro, aparece la pregunta:
¿Y si no soy un desastre?
¿Y si llevo toda la vida intentando funcionar con instrucciones que no estaban hechas para mí?
Imagina que eres un ordenador con un sistema operativo distinto.
Todo el mundo a tu alrededor parece usar el mismo sistema. Los manuales, los programas, las instrucciones, los consejos y las expectativas están diseñadas para ellos.
Tú intentas hacer lo mismo.
Te esfuerzas.
Copias estrategias.
Lees manuales.
Pides ayuda.
Te adaptas.
Pero muchas cosas no terminan de funcionar.
Y cuando preguntas, te dicen:
“Es que tienes que organizarte mejor”.
“Es que no puedes ser tan sensible”.
“Es que tienes que poner más de tu parte”.
“Es que todo el mundo se cansa”.
“Es que todos somos un poco así”.
Pero quizá el problema no es que estés mal hecho/a.
Quizá el problema es que llevas años intentando abrir programas que no estaban diseñados para tu sistema.
En nuestro centro de psicología en Málaga realizamos evaluaciones de neurodivergencias en adultos relacionadas con:
No hacemos una evaluación para darte una etiqueta y mandarte a casa.
La hacemos para entender tu forma de funcionar, ver si existe una explicación clínica sólida y ayudarte a traducir esa información en algo útil para tu vida.
Esto es importante.
Un profesional puede tener mucha experiencia evaluando autismo, TDAH o dificultades de aprendizaje en niños y no estar especializado en evaluación de adultos.
Y al revés: alguien puede trabajar muy bien con adultos y no tener la formación o la experiencia necesaria para evaluar infancia.
No es la misma evaluación.
No se observan las mismas cosas.
No se interpretan igual los síntomas.
No se utilizan siempre las mismas pruebas.
Y, sobre todo, no se manifiesta igual.
En adultos, muchas veces hay años de camuflaje, estrategias aprendidas, diagnósticos previos, ansiedad, trauma, agotamiento, hiperadaptación o una historia completa de “yo puedo con todo” hasta que un día ya no puedes más.
Por eso no basta con saber de autismo “en general”.
Hay que saber evaluar neurodivergencias en adultos.
Especialmente en mujeres, personas con alto camuflaje, perfiles con buenas habilidades verbales, altas capacidades, TDAH combinado con ansiedad o personas que han aprendido a funcionar por fuera mientras por dentro están completamente agotadas.
Porque entender tarde no significa entender inútilmente.
Muchas personas adultas llegan a evaluación después de años de terapia por ansiedad, depresión, problemas de autoestima, dificultades relacionales o sensación de no encajar.
Y claro que todo eso puede estar presente.
Pero a veces no es el origen.
A veces es la consecuencia de llevar años intentando vivir desde un molde que no encaja contigo.
Una paciente adulta, después de recibir su informe, nos dijo:
“Lo único malo del diagnóstico es no haberlo sabido antes.”
Y esa frase resume mucho.
Porque la evaluación no cambia mágicamente tu vida.
Pero puede cambiar la forma en la que la entiendes.
Puede tener sentido si te reconoces en varias de estas situaciones:
Tal vez imagines que detectar autismo, TDAH o altas capacidades es tan sencillo como hacer un escáner cerebral o pasar un test rápido.
Pero no funciona así.
A día de hoy, la evaluación es clínica. Eso significa que integramos entrevistas, pruebas, observación, historia evolutiva, funcionamiento actual y contexto.
No basta con pasar un cuestionario.
Y tampoco basta con que alguien diga “no pareces autista” o “si has estudiado una carrera no puedes tener TDAH”.
Eso no es evaluación.
Eso es desconocimiento.
Primero hablamos contigo. Nos cuentas qué te ha llevado a plantearte una evaluación y vemos si tiene sentido iniciar el proceso.
No todas las personas necesitan una evaluación completa. A veces basta con orientación inicial. Y si no somos el recurso adecuado, te lo diremos.
Recogemos tu historia actual y pasada:
Cuando es posible, recogemos información de la infancia.
Puede ser a través de familiares, informes escolares, recuerdos personales o documentos antiguos.
No porque queramos hacerte rebuscar en el pasado eternamente, sino porque las neurodivergencias tienen señales desde etapas tempranas y necesitamos entender el recorrido completo.
Seleccionamos las pruebas según el caso.
Pueden incluir evaluación de:
Aquí está lo importante. No se trata de mirar una puntuación y ya está.
Integramos todos los datos para entender si se cumplen criterios diagnósticos, qué otras explicaciones pueden existir y cómo se organiza tu perfil completo.
Elaboramos un informe claro y completo, con pruebas administradas, resultados, interpretación clínica, conclusiones diagnósticas si procede, recomendaciones, orientaciones terapéuticas, educativas o laborales cuando corresponda
No te mandamos el informe por correo sin más.
Tenemos una sesión de devolución donde te explicamos qué hemos visto, qué significa y qué pasos pueden venir después.
Porque recibir un diagnóstico —o descartar— no es solo información.
Muchas personas adultas sienten dos cosas a la vez: alivio y duelo.
Alivio porque por fin hay una explicación.
Porque no eras vaga.
No eras exagerada.
No eras difícil.
No estabas inventándotelo.
No era falta de voluntad.
Y duelo porque también aparece otra pregunta:
“¿Cómo habría sido mi vida si lo hubiera sabido antes?”
Es normal revisar tu historia con esta nueva información.
No cambian los hechos. Pero cambia la narrativa. Y eso puede ser muy sanador.
Realizamos evaluación psicológica en nuestro centro de Málaga y, en algunos casos, podemos combinar parte del proceso online.
Tenemos centros en:
Centro Olletas
Calle Molino de San Telmo 12
Centro Malagueta
Calle Arenal 9, oficina 6
Lo mejor es empezar con una llamada informativa.
Nos cuentas qué te está pasando, qué sospechas tienes y te orientamos sobre qué evaluación tendría sentido.
Puedes dar vueltas por esta y otras páginas.
La única forma de saber si podemos ayudarte es charlando con nosotras.
Hablemos sin compromiso.
Puedo atenderte Online o prensencialmente en Málaga.
Importante: Somos centro sanitario autorizado por la junta de andalucía número NICA 68700.
Déjame tus datos en el siguiente formulario y me pondré en contacto contigo lo antes posible.
Estas reseñas están extraídas de mi perfil de Doctoralia y Google my Bussines. Si quieres leer más opiniones y comprobar si lo que hacemos encaja contigo, puedes ver todas las valoraciones directamente en esas plataformas.
No podemos asegurarte que este sea tu sitio.
Pero sí podemos contarte algo:
En psicología es bastante habitual que una persona no continúe después de la primera sesión.
Porque no hay feeling con el psicólogo.
Porque no le parece útil la conversación.
Porque no cree que el psicólogo pueda ayudarle.
En Diálogo Psicología Málaga, eso casi no ocurre.
Prácticamente el 100% de las personas que vienen… se quedan.
Por todo lo que te hemos contando, porque desde el primer día verás herramientas.
Y porque somos majísimas, las cosas como son.
La duración de cada sesión es de entre 50 y 60 minutos aproximadamente. Trabajamos por objetivos y con técnicas, por lo que a veces nos tomaremos un poco más de tiempo, a veces un poco menos, lo importante no es el reloj, sino que te lleves algo útil de cada sesión.
La respuesta corta: las que necesites, pero las menos posibles.
La respuesta larga: no hay un número mágico. Depende de ti, de lo que trabajemos juntos y de cómo evolucione tu proceso (y sí, también de lo que pase fuera de consulta). Nuestro objetivo no es tenerte eternamente aquí, sino que avances y, cuando estés listo, puedas seguir por tu cuenta.
No hay una regla rígida. Puede ser semanal, quincenal o cuando lo necesites. Depende de cómo te sientas, de tu agenda y, por supuesto, de tu bolsillo. Al final de cada sesión, lo decidimos juntos según lo que veamos necesario. Flexibilidad es la palabra clave aquí.
Terapia individual: 60€ por sesión
Terapia de pareja o familiar: 75€ por sesión.
Procesos de evaluación e informe: consultar precios.
Formas de pago:
Sesiones presenciales: en efectivo o con tarjeta.
Sesiones online: por transferencia bancaria.
Queremos que cada euro invertido se traduzca en un paso hacia tu bienestar.
Te contaré un secreto sobre la psicología. La ciencia ha demostrado que la clave del éxito de un proceso de terapia es la alianza que se haya generado entre el paciente y el terapeuta.
En otras palabras, si has conectado con tu psicólogo.
No puedes saber eso hasta que no des el primer paso. Si tienes dudas, pide tu sesión informativa gratuita y te contamos como lo que te preocupa se trabaja en terapia con nosotras, así tendrás más información para decidirte.
La primera sesión no es solo para “conocernos” y quedarnos en charla superficial. Aquí vamos al grano desde el principio.
Definimos un plan de trabajo conjunto: No te vamos a soltar el típico “¿y cómo te sientes con eso?” sin rumbo. Vamos a trazar un camino claro para trabajar en lo que realmente importa.
Identificamos qué está generando tu malestar y por qué se mantiene: No es solo entender qué te pasa, sino por qué sigue ahí molestando.
Te damos herramientas prácticas desde el primer día: No tendrás que esperar semanas para empezar a ver cambios. Saldrás con recursos para empezar a mover ficha ya.
Igual de bien que la presencial, pero sin el tráfico ni las excusas de «hoy llueve». Usamos una plataforma segura para que puedas hablar desde la comodidad de tu casa, con las mismas técnicas y resultados. Lo único que necesitas es conexión a internet y ganas de trabajar en ti.
Lo más sencillo es enviar un WhatsApp. Te atenderemos en cuanto estemos disponibles.
Te recomendamos reservar una valoración gratuita: una llamada telefónica donde podrás contarnos qué necesitas, aclarar cualquier duda y ayudarte a elegir al profesional que mejor se adapte a ti. Solo tienes que reservarla en el calendario disponible. Sin compromiso, sin presiones, solo para que tengas claro si somos lo que estás buscando y para que te contemos cómo se suele abordar en terapia lo que te preocupa, así no vas «a ciegas».
No te preocupes, no necesitas venir con un guión preparado. Empezar terapia es como intentar desenredar una cuerda: al principio parece complicado, pero poco a poco todo empieza a tener sentido. Nosotras te guiaremos con las preguntas adecuadas para que puedas ordenar tus ideas y encontrar las respuestas que necesitas. No hay una forma “correcta” de empezar, solo estar dispuesto a hacerlo.
La conexión es fundamental para que la terapia funcione. Si no sientes que estás haciendo clic con la profesional asignada, lo hablamos. Tenemos un equipo de psicólogas y podemos buscar a la persona que mejor encaje contigo. Esto no es un contrato de por vida, se trata de que encuentres el espacio donde te sientas a gusto.
Cada proceso es único, así que tendremos que usar el clásico «depende». Si que podemos confirmarte que en la mayoría de psicólogos y modelos de psicoterapia las primeras sesiones (¡incluso 10 sesiones!) son de «evaluación» donde se cumplimentan tediosos autorregistros y se habla de todo tu árbol genealógico. Nosotras desde el primer día evaluamos e intervenimos a la vez, centrándonos en lo que te preocupa HOY y dándote en TODAS las sesiones tareas concretas a realizar para avanzar. Pero esto no es magia: algunas personas sienten cambios desde las primeras sesiones, otras tardan un poco más. Lo importante es que desde el primer día definiremos objetivos claros y tareas.
Es totalmente válido sentir desconfianza si una experiencia previa no salió como esperabas. Cada terapeuta trabaja de manera diferente, y cada proceso es único. Puede que no sea con nosotras, pero te animamos a seguir buscando, cada psicólogo es un mundo y tener una mala experiencia no debe hacerte pensar que la psicoterapia no ayuda. Como con cualquier otro profesional (fisioterapeuta, profesor, médico de cabecera…), debes dar con el que encaje contigo.

Valoramos tu privacidad, dentro y fuera de consulta. Como sabes, las web utilizan cookies para mejorar tu experiencia de navegación. Al aceptarlas, nos permiten recopilar información sobre tu actividad en esta web. Si prefieres no aceptarlas, algunas funcionalidades podrían no estar disponibles para ti. ¡Gracias por confiar en nosotras!