Evaluación infantil de autismo, TDAH, altas capacidades, dificultades de aprendizaje, lenguaje, conducta y desarrollo.
No. Y de hecho esa es una de las ideas que más nos gusta aclarar.
No funciona como un positivo o negativo que simplemente confirme o descarte algo. No se trata solo de decir si un niño «tiene o no tiene» TDAH, autismo, dislexia, altas capacidades u otra dificultad. Se trata de construir un mapa de funcionamiento. Un mapa que explique cómo aprende, qué cosas se le dan bien, qué le cuesta más, qué factores del entorno están influyendo, cómo podemos ayudarle y qué tipo de apoyo puede necesitar.
Por eso, incluso cuando no termina en un diagnóstico concreto, sigue siendo útil. Porque ofrece información valiosa para comprender mejor al niño y tomar decisiones más ajustadas sobre su acompañamiento, su aprendizaje y su bienestar.
Porque muchos de los adultos que hoy atendemos en terapia fueron niños que crecieron sin ese mapa. Personas que han pasado años pensando que no tenían suficiente fuerza de voluntad, que si se esforzaran un poco más conseguirían organizarse, estudiar mejor, encajar socialmente o no sentirse tan desbordadas. Adultos que viven con la sensación de que todo se les hace una bola, que no terminan de entender por qué determinadas cosas que para otros parecen sencillas a ellos les cuestan tanto, o por qué se sienten diferentes, fuera de lugar o continuamente en lucha consigo mismos. Y muchas veces el problema no era falta de capacidad, ni de interés, ni de esfuerzo: era que nadie les ayudó a comprender cómo funcionaban.
De hecho, en terapia a veces lo que hacemos precisamente es ayudarles a encontrar ese mapa que no tuvieron. Dar sentido a su forma de pensar, de aprender, de sentir, de relacionarse y de responder al mundo.
«Ojalá hubiera tenido respuestas antes.»
Por eso creemos que, cuando un niño necesita comprensión, llegar a tiempo puede marcar una diferencia enorme.
Porque el sistema educativo está diseñado, en gran medida, para aprender, atender, organizarse y demostrar lo que uno sabe de una forma bastante concreta. Y hay niños que encajan relativamente bien en esa estructura, pero hay otros para los que sostener durante años ese ritmo, esa exigencia y esa manera de aprender puede convertirse en una fuente importante de frustración. Niños que se cansan más, que se bloquean, que se comparan, que empiezan a pensar que hay algo mal en ellos o que simplemente sienten que, por más que lo intenten, no llegan como deberían.
Y, sin embargo, ese mismo sistema educativo contempla apoyos, adaptaciones y medidas que pueden ayudar mucho cuando entendemos bien qué necesita ese niño. Tener ese mapa permite orientar mejor al colegio, facilitar apoyos concretos y aprovechar recursos que existen precisamente para acompañar mejor su desarrollo y su aprendizaje. No se trata solo de poner un nombre a lo que ocurre, sino de saber cómo ayudar.
Sirve para cambiar por completo la manera de mirar al niño. Porque no es lo mismo pensar que «no se esfuerza» que entender qué está pasando con su atención, su regulación, su lenguaje o su forma de procesar la información. No es lo mismo interpretar una rabieta como mala conducta que comprender qué le sobrecarga, qué no sabe manejar todavía o qué necesita del adulto para sostenerse mejor. Y no es lo mismo insistir una y otra vez en una forma de hacer las cosas que no le funciona, que descubrir qué estrategias sí le ayudan y de qué manera puede aprender mejor. Entender cambia la forma de acompañar, y eso en casa tiene muchísimo valor.
Consiste en comprender de manera amplia cómo funciona un niño: cómo aprende, cómo procesa la información, cómo se organiza, cómo se relaciona, cómo responde emocionalmente y qué fortalezas y dificultades presenta en su día a día. No buscamos solo ver qué es lo que no está funcionando, sino también detectar qué sí funciona, qué capacidades tiene, qué estrategias ya utiliza y de qué manera podemos apoyarnos en todo eso para ayudarle mejor.
Hay familias, por ejemplo, que saben que su hijo es un niño muy inteligente y no quieren «ponerle una etiqueta», especialmente cuando se habla de altas capacidades. Y es comprensible. Pero entender ese perfil puede ser útil no para señalarle, sino para saber cómo incentivarle, cómo acompañar su desarrollo y cómo evitar que una capacidad alta no detectada termine traduciéndose en aburrimiento, frustración, bloqueo o desconexión con el aprendizaje. Además, el propio sistema educativo contempla estas necesidades, y conocerlas permite orientar mejor la respuesta pedagógica.
En otros casos, la preocupación es distinta. Puede ser un niño que se despista muchísimo, que pierde el hilo, que parece no escuchar o al que le cuesta sostener una tarea. Puede ser un niño más introvertido, que no socializa igual que los demás, que se sobreestimula en contextos sociales o que llega agotado del contacto con otros niños. O puede ser un niño que no comprende, no expresa, no escribe o no aprende al ritmo que esperaríamos. En todos esos casos, ese mapa sirve para algo fundamental: entender concretamente qué está pasando, cómo está funcionando ese niño, qué vías de aprendizaje le resultan más naturales y qué apoyos pueden facilitarle las cosas tanto en casa como en el colegio.
La entrevista inicial con la familia tiene un coste de 60 €. Después se realizan habitualmente entre 3 y 5 sesiones de evaluación, con un coste de 60 € por sesión. Finalmente, la sesión de devolución de información y resolución de dudas, junto con la entrega del informe en formato impreso y digital, tiene un coste de 170 €.
En total, el proceso completo suele situarse entre 410 € y 530 €, en función del número de sesiones necesarias para comprender bien cada caso.
El proceso comienza con una entrevista inicial con la familia, donde recogemos la historia del niño, el motivo de consulta y aquello que os preocupa. Después realizamos las sesiones de evaluación con el niño, adaptadas a su edad, a su ritmo y a las áreas que sea necesario explorar. Más adelante integramos toda la información obtenida y, finalmente, hacemos una sesión de devolución en la que os explicamos los resultados con claridad, resolvemos dudas y os entregamos el informe junto con orientaciones prácticas y siguientes pasos.
La mejor forma de valorarlo es que nos escribáis por WhatsApp y podamos orientaros. No todos los niños necesitan una evaluación completa, y precisamente por eso preferimos conocer primero qué está ocurriendo. En algunos casos puede ser más útil comenzar directamente una intervención; en otros, quizá convenga esperar, valorar otra alternativa o recomendar otro recurso más adecuado. Incluso puede haber situaciones en las que lo responsable sea sugerir una revisión médica o neurológica antes de iniciar este proceso. La idea no es evaluar por evaluar, sino ayudaros a decidir qué sería lo más útil en vuestro caso concreto.
En nuestro centro de psicología infantil en Málaga realizamos evaluaciones relacionadas con:
No evaluamos solo para saber “qué diagnóstico tiene”.
Evaluamos para entender qué necesita y qué deben hacer los adultos que le acompañan.
La evaluación infantil suele incluir varias partes.
No todos los procesos son idénticos, porque no es lo mismo evaluar sospecha de TDAH, autismo, altas capacidades, dislexia o dificultades emocionales.
Pero, en general, el proceso puede incluir:
Antes de empezar, hablamos con vosotros.
Nos contáis qué está ocurriendo, qué os preocupa y qué os han dicho desde el colegio u otros profesionales.
Ahí os orientamos sobre si tiene sentido iniciar evaluación, qué tipo de proceso sería y quién debería acudir.
Recogemos información sobre:
Realizamos pruebas y observación adaptadas a su edad.
No se trata de que “se porte bien” en consulta.
Se trata de observar cómo comprende, cómo responde, cómo se comunica, cómo tolera la frustración, cómo juega, cómo atiende, cómo se vincula y cómo resuelve las tareas.
En nuestro espacio infantil trabajamos de forma adaptada, especialmente en el Espacio Ágora de Olletas, pensado para niños y niñas.
Según el caso, podemos valorar:
En infancia, el colegio es una parte clave.
Por eso solemos pedir información al centro educativo mediante cuestionarios, observaciones, informes o coordinación, siempre que la familia lo autorice.
No porque el colegio tenga “la verdad”, sino porque necesitamos entender cómo funciona el niño en un contexto distinto a casa.
No miramos solo una prueba.
Integramos todo:
Y con todo eso elaboramos una conclusión clínica.
El informe incluye:
Os explicamos los resultados con calma.
Porque un informe no sirve de mucho si la familia no entiende qué significa.
La devolución es una parte esencial: ordenamos la información, resolvemos dudas y planteamos próximos pasos.
En algunos casos, la evaluación puede ayudar a orientar necesidades educativas, apoyos escolares o documentación relacionada con NEAE.
Esto puede ser relevante en casos de:
Importante: una evaluación privada no sustituye automáticamente la valoración del centro educativo o del EOE, pero puede aportar información muy útil para orientar el caso y justificar necesidades.
Después de la evaluación, muchas familias sienten alivio.
No porque todo esté resuelto, sino porque por fin hay un mapa.
Y cuando hay un mapa, las decisiones se toman mejor.
Puede que haya que empezar intervención psicológica.
Puede que lo más importante sea trabajar con la familia.
Puede que haya que coordinarse con el colegio.
Puede que necesite apoyo pedagógico.
Puede que haya que pedir adaptaciones.
Puede que haya que ajustar expectativas.
Pero ya no vais a ciegas.
Y eso cambia mucho.
Realizamos evaluaciones infantiles en nuestro centro de Málaga, especialmente en el espacio preparado para niños y familias.
Centro Olletas
Calle Molino de San Telmo 12
Espacio Ágora – Psicología infantil y apoyo educativo
Un espacio pensado para que los niños puedan trabajar de una forma más natural, sin exceso de estímulos y adaptado a su edad.
Lo mejor es empezar con una llamada informativa.
Nos contáis qué está ocurriendo y os orientamos sobre si tiene sentido evaluar, intervenir directamente o coordinar primero con el colegio.
Puedes dar vueltas por esta y otras páginas.
La única forma de saber si podemos ayudarte es charlando con nosotras.
Hablemos sin compromiso.
Podemos atenderte Online o prensencialmente en Málaga.
Importante: Somos centro sanitario autorizado por la Junta de Andalucía número NICA 68700.
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