“Sé perfectamente lo que tengo que hacer. Pero no consigo hacerlo.”
“Puedo pasar horas concentrada en algo que me interesa y después no soy capaz de contestar un mensaje.”
“Necesito tener una rutina, pero mantenerla me cuesta muchísimo.”
“Relacionarme me gusta, pero termino agotada.”
“Puedo hacer cosas muy complejas y bloquearme con algo aparentemente sencillo.”
“Llevo toda la vida intentando encajar y no sé muy bien dónde.”
Puede que sepas desde hace años que eres neurodivergente, puede que acabes de recibir un diagnóstico de autismo, TDAH o altas capacidades y estés intentando entender qué significa realmente en ti, puede que sospeches que tu forma de funcionar puede ser neurodivergente, o puede que no tengas ningún diagnóstico y simplemente lleves mucho tiempo sintiendo que algunas cosas que parecen sencillas para los demás a ti te cuestan demasiado.
En Diálogo Psicología contamos con psicólogos especialistas en neurodivergencia en Málaga, tanto en niños y adolescentes como en adultos.
Trabajamos con autismo, TDAH, altas capacidades, doble excepcionalidad y otros perfiles neurodivergentes desde un enfoque neuroafirmativo.
Esto significa que no hacemos terapia para que seas menos neurodivergente.
Queremos entender cómo funcionas tú.
Tener el mismo diagnóstico no significa funcionar de la misma manera. Dos personas autistas pueden ser completamente diferentes y dos personas con TDAH también.
Una persona con altas capacidades puede desenvolverse extraordinariamente bien en determinadas áreas y necesitar mucho apoyo en otras. Por eso en Diálogo Psicología no trabajamos desde: “Tienes X, así que tienes que hacer Y.” Nos interesa mucho más preguntarnos: “¿Cómo funciona esto concretamente en ti?”
Qué te cuesta, qué necesitas, qué te sobrecarga, qué haces para compensar, qué capacidades tienes, qué estrategias te funcionan y cuáles llevas años intentando utilizar porque “es lo que debería funcionar”, aunque contigo nunca hayan terminado de hacerlo.
Nuestro enfoque es neuroafirmativo. No buscamos eliminar características neurodivergentes, enseñarte a ocultarlas o conseguir que parezcas más neurotípico.
Pero eso tampoco significa pensar que todo está bien y no hay nada que trabajar, porque hay cosas que pueden estar haciéndote sufrir: dificultades que interfieren en tu vida, cosas que quieres hacer y no consigues hacer como te gustaría.
Y ahí sí buscamos herramientas.
A veces necesitaremos desarrollar estrategias y otras veces tendremos que preguntarnos si realmente necesitas aprender a soportar mejor una situación o si puedes cambiar el entorno, reducir una exigencia, pedir una adaptación, poner un límite o empezar a respetar una necesidad que llevas mucho tiempo ignorando.
Aceptar nuestra forma de funcionar y querer que algunas cosas sean más fáciles no son ideas incompatibles.
Depende de ti. No existe una terapia para “neurodivergentes” que podamos aplicar igual a todo el mundo.
Cuando organizarte se convierte en una lucha:
Quieres hacerlo, sabes que tienes que hacerlo, incluso sabes perfectamente cómo hacerlo. Pero no empiezas o empiezas siete cosas y no terminas ninguna.
Llegas tarde aunque llevas dos horas preparándote.
Necesitas una rutina, pero mantenerla parece imposible.
En terapia podemos trabajar funciones ejecutivas, planificación, gestión del tiempo, inicio y finalización de tareas, procrastinación, inercia, atención, impulsividad, hiperfoco y establecimiento de rutinas.
No para conseguir que utilices por fin la agenda que llevas comprando cada enero desde hace diez años, sino para encontrar estrategias que realmente tengan sentido con tu forma de funcionar.
Cuando todo empieza a ser demasiado:
Ruido, luz, gente, cambios, imprevistos, demandas, emociones, decisiones.
A veces vamos acumulando hasta que el sistema dice basta. Podemos trabajar regulación emocional, sensibilidades, interocepción, frustración, ansiedad, sobrecarga, crisis, bloqueos, shutdowns, meltdowns o burnout neurodivergente, cuando forman parte de la experiencia de la persona.
Y aprender algo especialmente importante: no esperar siempre a estar al límite para empezar a cuidarnos.
Cuando relacionarte requiere demasiado esfuerzo:
Amistad, pareja, familia, trabajo, sexualidad, límites, conflictos, malentendidos.
La sensación de no terminar de pertenecer o estar constantemente intentando descifrar qué esperan los demás de ti. Algunas personas llevan años observando, ensayando, imitando, conteniendo o modificando su forma de comportarse para encajar.
Es lo que solemos llamar camuflaje o masking y puede ocurrir algo curioso: desde fuera parece que no tienes ninguna dificultad, pero por dentro estás agotada.
Que puedas hacer algo no significa que hacerlo de esa manera sea sostenible para ti:
Cuando llevas demasiado tiempo pensando que el problema eres tú
“Eres demasiado sensible.”
“Si quisieras, podrías.”
“Con lo inteligente que eres, no entiendo cómo no puedes hacer esto.”
“Siempre estás en tu mundo.”
“Eres demasiado intenso.”
“Todo el mundo tiene un poco de eso.”
Escuchar determinados mensajes durante años también deja huella y a veces se suman experiencias de bullying, rechazo, exclusión, incomprensión, invalidación o trauma.
Podemos trabajar autoestima, identidad, autoconcepto, relaciones y experiencias difíciles sin intentar explicar absolutamente todo por la neurodivergencia, porque no todo lo que te ha ocurrido es consecuencia de ser neurodivergente. Pero tampoco podemos ignorar cómo tu forma de funcionar y la respuesta que has recibido de los demás han influido en tu historia.
Y también queremos saber qué se te da bien
Esto también es terapia, queremos conocer tu creatividad, tu curiosidad, tus intereses, tu capacidad para profundizar, tu sensibilidad, tu pensamiento analítico o divergente, tu forma de resolver problemas, todas aquellas cosas que haces de una manera diferente y que funcionan.
Porque no queremos construir un mapa de ti compuesto únicamente por dificultades.
También necesitamos saber desde dónde podemos construir.
Esta frase es importante para nosotras. Porque cuando una persona recibe un diagnóstico existe el riesgo de empezar a explicarlo absolutamente todo desde ahí.
Y no.
Una persona autista puede tener ansiedad, una persona con TDAH puede tener un trastorno de la conducta alimentaria, una persona con altas capacidades puede tener un trauma. Puede existir depresión, TOC, dificultades con la alimentación, problemas con el alcohol u otras sustancias, juego, pornografía, móvil, insomnio o dolor crónico.
Y también pueden coexistir problemas gastrointestinales, epilepsia u otras condiciones médicas. La investigación encuentra una coexistencia relevante de diferentes condiciones psicológicas y físicas en algunos perfiles neurodivergentes, especialmente en autismo y TDAH, aunque las relaciones entre ellas son complejas y no deben interpretarse automáticamente como causa y efecto.
No queremos explicar todo lo que te ocurre porque seas neurodivergente, pero tampoco queremos tratar aquello que te ocurre ignorando cómo funcionas.
Tratamos el problema sin olvidarnos de la persona que lo tiene.
No necesariamente.
No consideramos que una persona tenga que pasar obligatoriamente por una evaluación para que podamos adaptar la terapia a su forma de funcionar.
Puedes tener un diagnóstico, puedes sospechar que eres neurodivergente, puede que durante la terapia empecemos a observar determinadas características que sería interesante tener en cuenta o puede que todavía no sepamos exactamente cómo llamarlo.
No necesitas una etiqueta para que respetemos que algo te cuesta, te sobrecarga o necesitas hacerlo de otra manera.
En algunos casos, sin embargo, realizar una evaluación puede aportar muchísima información y aquí nuestra manera de evaluar vuelve a ser importante.
No queremos que una evaluación sirva únicamente para responder: “Sí, tienes X.” Queremos conocer tu perfil concreto de funcionamiento: capacidades, dificultades, atención, funciones ejecutivas, estrategias compensatorias, historia, necesidades y características.
Porque nos encontramos con muchas personas que reciben un diagnóstico y después pasan meses intentando descubrir si realmente “encajan” en él.
“Esto sí me pasa.”
“Esto no.”
“Esta persona autista dice que hace esto y yo no.”
“Entonces, ¿será que no soy autista?”
Puede ser agotador. Una etiqueta sirve para agrupar determinada información y comunicarnos pero no puede describirte por completo.
El objetivo no es que tú consigas encajar en tu diagnóstico, sino que la información del diagnóstico, cuando existe, nos ayude a entenderte mejor a ti.
La especialización importa porque una técnica psicológica puede ser adecuada y no funcionar si no se adapta a la persona que tenemos delante.
En Diálogo Psicología contamos con profesionales especializados en neurodivergencia, autismo, TDAH, altas capacidades y doble excepcionalidad, tanto en evaluación como en intervención con niños, adolescentes y adultos.
No vamos a atribuir automáticamente todo lo que te ocurre a tu neurodivergencia y tampoco vamos a ignorarla para tratar únicamente el síntoma que te ha traído a consulta.
Queremos comprender cómo interactúan tu forma de funcionar, tu historia, tus circunstancias actuales, tus dificultades y tus capacidades.
Puede que vengas porque tienes ansiedad, porque estás agotada, porque tus relaciones te están resultando difíciles, porque tienes un TCA, porque no consigues organizarte, porque acabas de recibir un diagnóstico, porque sospechas que eres neurodivergente, o simplemente porque llevas mucho tiempo pensando:
“No entiendo por qué algunas cosas me cuestan tanto.”
No necesitas llegar a consulta sabiendo exactamente qué te pasa ni qué necesitas, podemos empezar por entenderlo.
Puedes dar vueltas por esta y otras páginas.
La única forma de saber si podemos ayudarte es charlando con nosotras.
Hablemos sin compromiso.
Podemos atenderte Online o prensencialmente en Málaga.
Importante: Somos centro sanitario autorizado por la Junta de Andalucía número NICA 68700.
Déjanos tus datos en el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.
Estas reseñas están extraídas denuestro perfil de Doctoralia y las fichas de Google my Bussines. Si quieres leer más opiniones y comprobar si lo que hacemos encaja contigo, puedes ver todas las valoraciones directamente en esas plataformas.
No podemos asegurarte que este sea tu sitio.
Pero sí podemos contarte algo:
En psicología es bastante habitual que una persona no continúe después de la primera sesión.
Porque no hay feeling con el psicólogo.
Porque no le parece útil la conversación.
Porque no cree que el psicólogo pueda ayudarle.
En Diálogo Psicología Málaga, eso casi no ocurre.
Prácticamente el 100% de las personas que vienen… se quedan.
Por todo lo que te hemos contando, porque desde el primer día verás herramientas.
Y porque somos majísimas, las cosas como son.
La duración de cada sesión es de entre 50 y 60 minutos aproximadamente. Trabajamos por objetivos y con técnicas, por lo que a veces nos tomaremos un poco más de tiempo, a veces un poco menos, lo importante no es el reloj, sino que te lleves algo útil de cada sesión.
La respuesta corta: las que necesites, pero las menos posibles.
La respuesta larga: no hay un número mágico. Depende de ti, de lo que trabajemos juntos y de cómo evolucione tu proceso (y sí, también de lo que pase fuera de consulta). Nuestro objetivo no es tenerte eternamente aquí, sino que avances y, cuando estés listo, puedas seguir por tu cuenta.
No hay una regla rígida. Puede ser semanal, quincenal o cuando lo necesites. Depende de cómo te sientas, de tu agenda y, por supuesto, de tu bolsillo. Al final de cada sesión, lo decidimos juntos según lo que veamos necesario. Flexibilidad es la palabra clave aquí.
Terapia individual: 60€ por sesión
Terapia de pareja o familiar: 75€ por sesión.
Procesos de evaluación e informe: consultar precios.
Formas de pago:
Sesiones presenciales: en efectivo o con tarjeta.
Sesiones online: por transferencia bancaria.
Queremos que cada euro invertido se traduzca en un paso hacia tu bienestar.
Te contaré un secreto sobre la psicología. La ciencia ha demostrado que la clave del éxito de un proceso de terapia es la alianza que se haya generado entre el paciente y el terapeuta.
En otras palabras, si has conectado con tu psicólogo.
No puedes saber eso hasta que no des el primer paso. Si tienes dudas, pide tu sesión informativa gratuita y te contamos como lo que te preocupa se trabaja en terapia con nosotras, así tendrás más información para decidirte.
La primera sesión no es solo para “conocernos” y quedarnos en charla superficial. Aquí vamos al grano desde el principio.
Definimos un plan de trabajo conjunto: No te vamos a soltar el típico “¿y cómo te sientes con eso?” sin rumbo. Vamos a trazar un camino claro para trabajar en lo que realmente importa.
Identificamos qué está generando tu malestar y por qué se mantiene: No es solo entender qué te pasa, sino por qué sigue ahí molestando.
Te damos herramientas prácticas desde el primer día: No tendrás que esperar semanas para empezar a ver cambios. Saldrás con recursos para empezar a mover ficha ya.
Igual de bien que la presencial, pero sin el tráfico ni las excusas de «hoy llueve». Usamos una plataforma segura para que puedas hablar desde la comodidad de tu casa, con las mismas técnicas y resultados. Lo único que necesitas es conexión a internet y ganas de trabajar en ti.
Lo más sencillo es enviar un WhatsApp. Te atenderemos en cuanto estemos disponibles.
Te recomendamos reservar una valoración gratuita: una llamada telefónica donde podrás contarnos qué necesitas, aclarar cualquier duda y ayudarte a elegir al profesional que mejor se adapte a ti. Solo tienes que reservarla en el calendario disponible. Sin compromiso, sin presiones, solo para que tengas claro si somos lo que estás buscando y para que te contemos cómo se suele abordar en terapia lo que te preocupa, así no vas «a ciegas».
No te preocupes, no necesitas venir con un guión preparado. Empezar terapia es como intentar desenredar una cuerda: al principio parece complicado, pero poco a poco todo empieza a tener sentido. Nosotras te guiaremos con las preguntas adecuadas para que puedas ordenar tus ideas y encontrar las respuestas que necesitas. No hay una forma “correcta” de empezar, solo estar dispuesto a hacerlo.
La conexión es fundamental para que la terapia funcione. Si no sientes que estás haciendo clic con la profesional asignada, lo hablamos. Tenemos un equipo de psicólogas y podemos buscar a la persona que mejor encaje contigo. Esto no es un contrato de por vida, se trata de que encuentres el espacio donde te sientas a gusto.
Cada proceso es único, así que tendremos que usar el clásico «depende». Si que podemos confirmarte que en la mayoría de psicólogos y modelos de psicoterapia las primeras sesiones (¡incluso 10 sesiones!) son de «evaluación» donde se cumplimentan tediosos autorregistros y se habla de todo tu árbol genealógico. Nosotras desde el primer día evaluamos e intervenimos a la vez, centrándonos en lo que te preocupa HOY y dándote en TODAS las sesiones tareas concretas a realizar para avanzar. Pero esto no es magia: algunas personas sienten cambios desde las primeras sesiones, otras tardan un poco más. Lo importante es que desde el primer día definiremos objetivos claros y tareas.
Es totalmente válido sentir desconfianza si una experiencia previa no salió como esperabas. Cada terapeuta trabaja de manera diferente, y cada proceso es único. Puede que no sea con nosotras, pero te animamos a seguir buscando, cada psicólogo es un mundo y tener una mala experiencia no debe hacerte pensar que la psicoterapia no ayuda. Como con cualquier otro profesional (fisioterapeuta, profesor, médico de cabecera…), debes dar con el que encaje contigo.
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