Redes sociales, relaciones, sexualidad, pornografía, alcohol y otras drogas, autolesiones, identidad, presión de grupo, lo que se espera de un chico, lo que se espera de una chica, el cuerpo, la necesidad de encajar, el miedo a quedarse fuera.
Hay temas de los que durante mucho tiempo apenas se hablaba con los adolescentes y algunos siguen siendo difíciles de abordar. A veces porque no sabemos cómo hacerlo, otras veces porque pensamos que todavía son demasiado pequeños y otras, por ese miedo tan habitual a: “¿Y si hablamos de esto y le damos ideas?”
Pero los adolescentes no viven aislados de estas cuestiones porque los adultos decidamos no hablar de ellas. Están expuestos a información constantemente, la encuentran en TikTok, Instagram, internet, sus grupos de WhatsApp, las conversaciones con amigos o las series. Y no siempre tienen un adulto cerca con quien poder pensar sobre todo eso.
No hablar de algo no hace que deje de existir.
Por eso queremos crear un espacio donde puedan hablar de lo que realmente forma parte de su vida y hacerlo acompañados por una profesional.
Nuestro grupo de adolescentes en Málaga es un espacio psicológico reducido en el que poder compartir experiencias, plantear dudas, escuchar otras perspectivas y trabajar situaciones propias de esta etapa. No partimos de un temario cerrado que haya que completar, porque cada grupo es diferente.
Hay adolescentes a los que les preocupa muchísimo lo que los demás piensan de ellos. Otros están intentando entender quiénes son. Algunos tienen dificultades para hacer o mantener amistades y otros empiezan a tener sus primeras relaciones afectivas o sexuales.
Puede aparecer la presión por beber, fumar o consumir porque “todo el mundo lo hace”; la comparación constante a través de las redes sociales; la necesidad de estar conectado para no quedarse fuera; o el acceso a la pornografía y los mensajes que transmite sobre el sexo, el cuerpo, el consentimiento y las relaciones.
También están la presión estética, los conflictos familiares, la ansiedad, la soledad, las autolesiones o las preguntas sobre identidad y sexualidad que quizá todavía no saben cómo plantear.
Queremos poder hablar también de las cosas difíciles.
Crear un espacio donde puedan preguntar, contrastar la información que reciben, escuchar otras experiencias, desarrollar pensamiento crítico y aprender a tomar sus propias decisiones con más herramientas.
Un espacio de prevención y acompañamiento psicológico, sí, pero también un lugar donde sentirse escuchados, conectar con otros adolescentes y poder hablar sin miedo a ser juzgados o a recibir automáticamente una charla de adulto.
Porque están expuestos a muchas de estas situaciones aunque no hablemos de ellas y poder hablarlas con acompañamiento es también una forma de cuidar y prevenir.
Los contenidos se adaptan a la edad, características y necesidades de cada grupo.
Podemos trabajar cuestiones como:
No significa que todos estos temas tengan que trabajarse en todos los grupos. Trabajamos con los adolescentes que tenemos delante, no con un programa cerrado sobre lo que supuestamente preocupa a todos los adolescentes.
Esta cuestión merece un espacio propio. Cuando aparecen temas como las autolesiones, el suicidio, el consumo, la pornografía o la sexualidad, es comprensible que algunos adultos tengan miedo de abordarlos.
A veces pensamos que preguntar puede despertar una curiosidad que antes no existía pero evitar sistemáticamente estas conversaciones puede dejar al adolescente solo frente a información, experiencias o situaciones que ya están presentes en su entorno.
Nuestro planteamiento no consiste en hablar de determinados temas sin criterio ni en exponer innecesariamente a los participantes a experiencias de otros. Se trata de crear conversaciones adecuadas a la edad, guiadas por una profesional y planteadas desde la prevención y el cuidado.
Especialmente ante cuestiones sensibles como las autolesiones, cuidamos cómo se habla de ellas para evitar detalles innecesarios o dinámicas que puedan resultar perjudiciales.
Hablar permite preguntar, contrastar información, cuestionar determinadas ideas, identificar riesgos y, sobre todo, saber que existe un lugar, otros compañeros y/o un adulto al que acudir cuando algo empieza a resultar difícil de manejar.
Probablemente ya han escuchado suficientes: “no bebas”, “deja el móvil”, “ten cuidado”, “no hagas esto”, “piensa antes de actuar” Y muchas veces todo eso es cierto.
Pero decirle a un adolescente lo que debería hacer no significa necesariamente que vaya a poder hacerlo cuando se encuentre en la situación real. Por eso el grupo no pretende convertirse en una clase semanal sobre cómo ser un adolescente responsable. Queremos preguntar, escuchar, debatir, cuestionar, aportar información y pensar juntos.
La profesional puede introducir temas y dinámicas, pero también utilizamos situaciones, preguntas y preocupaciones que aparecen dentro del propio grupo.
Porque para nosotras, acompañar no significa decidir por ellos, también significa ayudarles a desarrollar criterio para tomar sus propias decisiones.
Hay otra parte del grupo que para nosotras es fundamental: conectar.
Hay adolescentes que están rodeados de gente y, aun así, se sienten solos, que tienen compañeros pero no sienten que tengan amigos, se esfuerzan muchísimo por encajar o sienten que son diferentes.
O que sencillamente agradecerían conocer a otras personas de su edad con las que poder hablar de determinadas cosas de una forma diferente.
Por eso este grupo no es únicamente un lugar donde “trabajar problemas”, también queremos que pueda convertirse en un espacio de pertenencia, apoyo y cuidado entre iguales. Un lugar donde conocerse poco a poco, compartir experiencias, escuchar otras perspectivas y comprobar que algunas cosas que parecían ocurrirle solamente a él/ella también les pasan a otros.
Por eso nuestros grupos de adolescentes son pequeños y por eso no agrupamos adolescentes simplemente porque tengan la misma edad.
Trabajamos normalmente con un máximo de 6 participantes. A la hora de formar cada grupo tenemos en cuenta la edad, momento evolutivo, características, necesidades, objetivos y disponibilidad horaria de los adolescentes. También valoramos la compatibilidad entre los participantes.
Antes de incorporarse recogemos información que nos permita conocer mínimamente el caso y valorar qué grupo puede encajar mejor.
Puedes apuntar a tu hijo/a a la lista de espera del grupo de adolescentes aunque todavía no exista un grupo disponible. Si ya tenemos un grupo compatible y existe una plaza, os propondremos la incorporación, si no, tendremos vuestra solicitud en cuenta cuando podamos formar un nuevo grupo.
No se trata de llenar seis plazas, sino de conseguir que ese grupo tenga sentido para quienes forman parte de él.
No es necesario que exista un diagnóstico psicológico para participar. Puede ser interesante para adolescentes que quieran disponer de un espacio para trabajar su autoestima, relaciones, emociones o habilidades sociales, que estén pasando por una etapa difícil, que tengan problemas para relacionarse o encontrar su lugar, o que simplemente puedan beneficiarse de un espacio de acompañamiento y conexión con otros adolescentes.
Antes de la incorporación valoraremos cada caso.
El grupo tampoco sustituye una intervención individual cuando ésta es necesaria. Si durante la valoración consideramos que el adolescente necesita otro tipo de apoyo, lo hablaremos con la familia.
El grupo está abierto tanto a familias que contacten directamente con nosotras como a adolescentes derivados u orientados por institutos, departamentos de orientación, psicólogos, profesionales sanitarios u otros recursos educativos.
No buscamos que los centros educativos identifiquen únicamente adolescentes “con problemas”. También puede ser un recurso preventivo y de acompañamiento para jóvenes que puedan beneficiarse de un espacio psicológico, reducido y estable de relación con otros adolescentes.
Si eres orientador/a, docente o profesional y crees que un adolescente podría beneficiarse del grupo, puedes contactar con nosotras para conocer el funcionamiento y valorar conjuntamente la derivación.
Puedes dar vueltas por esta y otras páginas.
La única forma de saber si podemos ayudarte es charlando con nosotras.
Hablemos sin compromiso.
Puedo atenderte Online o prensencialmente en Málaga.
Importante: Somos centro sanitario autorizado por la junta de andalucía número NICA 68700.
Déjanos tus datos en el siguiente formulario y nos pondremos en contacto contigo lo antes posible.
Estas reseñas están extraídas de nuestro perfil de Doctoralia y las fichas de Google my Bussines. Si quieres leer más opiniones y comprobar si lo que hacemos encaja contigo, puedes ver todas las valoraciones directamente en esas plataformas.
No podemos asegurarte que este sea tu sitio.
Pero sí podemos contarte algo:
En psicología es bastante habitual que una persona no continúe después de la primera sesión.
Porque no hay feeling con el psicólogo.
Porque no le parece útil la conversación.
Porque no cree que el psicólogo pueda ayudarle.
En Diálogo Psicología Málaga, eso casi no ocurre.
Prácticamente el 100% de las personas que vienen… se quedan.
Por todo lo que te hemos contando, porque desde el primer día verás herramientas.
Y porque somos majísimas, las cosas como son.
La duración de cada sesión es de entre 50 y 60 minutos aproximadamente. Trabajamos por objetivos y con técnicas, por lo que a veces nos tomaremos un poco más de tiempo, a veces un poco menos, lo importante no es el reloj, sino que te lleves algo útil de cada sesión.
La respuesta corta: las que necesites, pero las menos posibles.
La respuesta larga: no hay un número mágico. Depende de ti, de lo que trabajemos juntos y de cómo evolucione tu proceso (y sí, también de lo que pase fuera de consulta). Nuestro objetivo no es tenerte eternamente aquí, sino que avances y, cuando estés listo, puedas seguir por tu cuenta.
No hay una regla rígida. Puede ser semanal, quincenal o cuando lo necesites. Depende de cómo te sientas, de tu agenda y, por supuesto, de tu bolsillo. Al final de cada sesión, lo decidimos juntos según lo que veamos necesario. Flexibilidad es la palabra clave aquí.
Terapia individual: 60€ por sesión
Terapia de pareja o familiar: 75€ por sesión.
Procesos de evaluación e informe: consultar precios.
Formas de pago:
Sesiones presenciales: en efectivo o con tarjeta.
Sesiones online: por transferencia bancaria.
Queremos que cada euro invertido se traduzca en un paso hacia tu bienestar.
Te contaré un secreto sobre la psicología. La ciencia ha demostrado que la clave del éxito de un proceso de terapia es la alianza que se haya generado entre el paciente y el terapeuta.
En otras palabras, si has conectado con tu psicólogo.
No puedes saber eso hasta que no des el primer paso. Si tienes dudas, pide tu sesión informativa gratuita y te contamos como lo que te preocupa se trabaja en terapia con nosotras, así tendrás más información para decidirte.
La primera sesión no es solo para “conocernos” y quedarnos en charla superficial. Aquí vamos al grano desde el principio.
Definimos un plan de trabajo conjunto: No te vamos a soltar el típico “¿y cómo te sientes con eso?” sin rumbo. Vamos a trazar un camino claro para trabajar en lo que realmente importa.
Identificamos qué está generando tu malestar y por qué se mantiene: No es solo entender qué te pasa, sino por qué sigue ahí molestando.
Te damos herramientas prácticas desde el primer día: No tendrás que esperar semanas para empezar a ver cambios. Saldrás con recursos para empezar a mover ficha ya.
Igual de bien que la presencial, pero sin el tráfico ni las excusas de «hoy llueve». Usamos una plataforma segura para que puedas hablar desde la comodidad de tu casa, con las mismas técnicas y resultados. Lo único que necesitas es conexión a internet y ganas de trabajar en ti.
Lo más sencillo es enviar un WhatsApp. Te atenderemos en cuanto estemos disponibles.
Te recomendamos reservar una valoración gratuita: una llamada telefónica donde podrás contarnos qué necesitas, aclarar cualquier duda y ayudarte a elegir al profesional que mejor se adapte a ti. Solo tienes que reservarla en el calendario disponible. Sin compromiso, sin presiones, solo para que tengas claro si somos lo que estás buscando y para que te contemos cómo se suele abordar en terapia lo que te preocupa, así no vas «a ciegas».
No te preocupes, no necesitas venir con un guión preparado. Empezar terapia es como intentar desenredar una cuerda: al principio parece complicado, pero poco a poco todo empieza a tener sentido. Nosotras te guiaremos con las preguntas adecuadas para que puedas ordenar tus ideas y encontrar las respuestas que necesitas. No hay una forma “correcta” de empezar, solo estar dispuesto a hacerlo.
La conexión es fundamental para que la terapia funcione. Si no sientes que estás haciendo clic con la profesional asignada, lo hablamos. Tenemos un equipo de psicólogas y podemos buscar a la persona que mejor encaje contigo. Esto no es un contrato de por vida, se trata de que encuentres el espacio donde te sientas a gusto.
Cada proceso es único, así que tendremos que usar el clásico «depende». Si que podemos confirmarte que en la mayoría de psicólogos y modelos de psicoterapia las primeras sesiones (¡incluso 10 sesiones!) son de «evaluación» donde se cumplimentan tediosos autorregistros y se habla de todo tu árbol genealógico. Nosotras desde el primer día evaluamos e intervenimos a la vez, centrándonos en lo que te preocupa HOY y dándote en TODAS las sesiones tareas concretas a realizar para avanzar. Pero esto no es magia: algunas personas sienten cambios desde las primeras sesiones, otras tardan un poco más. Lo importante es que desde el primer día definiremos objetivos claros y tareas.
Es totalmente válido sentir desconfianza si una experiencia previa no salió como esperabas. Cada terapeuta trabaja de manera diferente, y cada proceso es único. Puede que no sea con nosotras, pero te animamos a seguir buscando, cada psicólogo es un mundo y tener una mala experiencia no debe hacerte pensar que la psicoterapia no ayuda. Como con cualquier otro profesional (fisioterapeuta, profesor, médico de cabecera…), debes dar con el que encaje contigo.
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